El Dios de Misericordias
Amigos como estan! Estoy algo desaparecido por mucho trabajo, pero hasta aquí con la ayuda del Señor, sigo buscando mas de Dios.
Hace dos años atrás, pase un mal momento o mejor dicho, varios malos momentos. En principio debo reconocer que todos pasamos malos momentos, situaciones que te cuesta hasta respirar y hasta desearías no haber nacido.
En el año 2013 mi mamá comenzó a enfermar, su diagnóstico era variado, sufría problemas pulmonares aunque se complico por que mi papá se fue de casa con la mejor amiga de mi madre. Ella enfermó aún mas, dado que se agrego a su situación de salud la tristeza y la desesperación.
Con hermanos de la ilesia orábamos por una intervención de Dios, pero las situaciones continuaban.
Pasó casi todo ese año y mi madre permanecía internada, le daban el alta y al día siguiente nuevamente la llevábamos. Con mis hermanas nos turnábamos para cuidarla. Recuerdo que los doctores no me daban buen diagnostico, pero mi mamá oraba a mi lado.
En medio de las continuas internaciones recuerdo dos chicas que llegaron a los caminos del Señor. No las conocía ya que venían de otros lugares y recuerdo que les presente a Jesús.. ellas con gran gozo aceptaron y la sala se convirtió en un ambiente hermoso, todos llorábamos y mi mamá glorificaba a Dios.
Pero en medio de el dolor veíamos continuos milagros. Recuerdo que mi mamá oraba por una señora para que se sane y Dios le respondía. Los pacientes recibían el alta pero mi madre continuaba con un diagnóstico poco favorable.
Pasaba el tiempo y entre un sanatorio y otro todo comenzó a empeorar. Dios seguía obrando en las personas, nosotros seguíamos permaneciendo, a veces sin fuerzas pero otras con esperanzas.
Al año siguiente las cosas se ponían peor hasta que el 11 de Septiembre del año 2014 a las 7:03 de la mañana me envían un mensaje diciéndome que mi mamá había fallecido. Algo sucedió en mi, ya que mi esposa me da la noticia que había llegado y simplemente fui a otra habitación y me arrodille y lloré como un niño, pidiéndole al Señor que me de fuerzas para consolar a mis hermanas. Fue tanto el dolor que tenía que solo Dios pudo darme el descanso y el consuelo.
Pasado el tiempo, me di cuenta que aunque mi mamá ya no estaba, el Señor me envolvía con su amor y no me soltaba, el quería que continúe y que siga predicando. Pero las luchas no paraban, ya que tenia continuas discusiones con mi esposa. Eran situaciones conflictivas contínuas hasta que una noche en medio de una discusión decido tomar hasta emborracharme. La pelea con palabras hirientes eran cada vez mas fuertes hasta que en medio de eso le pego a mi mujer, en ese momento llega mi suegra y recuerdo que me empieza a retar amenazándome que me iban a denunciar. Yo estaba muy envalentonado y le decía que no me importaba, también me decia que Dios iba a hacer justicia sobre mi y llegue a insultar a Dios, desafiándolo. Fue un momento donde podría decir que el infierno se instalo en mi vida. Eran tantas las situaciones que estaba viviendo que explote.
La policia vino al dia siguiente y me llevo detenido. hubo una causa penal por violencia de genero y estuve encerrado durante casi 14 dias. El dolor continuaba ya que jamás había estado privado de mi libertad, nunca fui alguien conflictivo ni agresivo. Recuerdo que mi familia estaba destrozada, ya que sabian que lo que hice no se justificaba y que las continuas luchas que sostenía me llevaron a eso.
Estando preso encontré una persona que oraba constantemente y en esa celda solo le pedía al Señor que me perdone y que por favor cuide de mi esposa ya que sentía que no iba a estar segura. Mis lagrimas eran calientes, y continuas.
Todos me decían que debía dejar a mi esposa, ya que la culpaban por que yo terminé preso, pero a pesar de las voces yo sentía que la amaba mas todavía.
Eran tiempos de mucho dolor y se que era algo parecido al horno donde fueron echados Daniel y sus compañeros.
Me pregunto, que hubiese sido de mi si Dios no hubiese tenido misericordia ... creo que algo iba a pasar y jamás me levantaría. El Espíritu Santo me enseño lo que es el dolor, la desesperación y el reconocer que sin El, nada vamos a poder hacer.
Siento que le debo mucho a mi Dios, y que a pesar de todo el dolor y el sufrimiento de esos años puede ser prosperado en gran manera, además de que salí de la cárcel y decidí pedirle perdón a mi esposa y expresarle que la amaba y que jamás me queria separar de ella.
Hoy servimos juntos, personalmente la amo cada dia mas y siempre estamos compartiendo cosas del Señor. El Dios de misericordias nos dio una oportunidad mas. El no nos dejo su Espíritu Santo para fortalecernos, ahora es tiempo de dar testimonio que Jesucristo es real, y que aunque pase por el fuego no te quemará ni la llama arderá en ti.
Queridos lectores, las luchas nunca fueron lindas, pero puedo testificar del poder de Dios, sin que me cuenten, también te puedo decir que aunque perdí a mi madre, se que fue salva y que descansa con Jesus.
Hoy mi misión es continuar predicando el evangelio, aunque debo reconocer que sea muy pequeño y se que esto no es lo único que viví de la mano de Jesús pero ya habrá tiempo de contarles mas de mi y de lo que el Señor me enseño.
Si estas pasando luchas fuertes, solo quiero darte un consejo: Fortalecerte en el Señor, no intentes alejarte de El por que será en vano. El te guiara por sendas de justicia y abogará tu causa. No tengas miedo que no te abandonó por que El es alguien que te ama y tiene misericordia de ti a pesar de lo que hayas hecho.
un gran abrazo!
Hace dos años atrás, pase un mal momento o mejor dicho, varios malos momentos. En principio debo reconocer que todos pasamos malos momentos, situaciones que te cuesta hasta respirar y hasta desearías no haber nacido.
En el año 2013 mi mamá comenzó a enfermar, su diagnóstico era variado, sufría problemas pulmonares aunque se complico por que mi papá se fue de casa con la mejor amiga de mi madre. Ella enfermó aún mas, dado que se agrego a su situación de salud la tristeza y la desesperación.
Con hermanos de la ilesia orábamos por una intervención de Dios, pero las situaciones continuaban.
Pasó casi todo ese año y mi madre permanecía internada, le daban el alta y al día siguiente nuevamente la llevábamos. Con mis hermanas nos turnábamos para cuidarla. Recuerdo que los doctores no me daban buen diagnostico, pero mi mamá oraba a mi lado.
En medio de las continuas internaciones recuerdo dos chicas que llegaron a los caminos del Señor. No las conocía ya que venían de otros lugares y recuerdo que les presente a Jesús.. ellas con gran gozo aceptaron y la sala se convirtió en un ambiente hermoso, todos llorábamos y mi mamá glorificaba a Dios.
Pero en medio de el dolor veíamos continuos milagros. Recuerdo que mi mamá oraba por una señora para que se sane y Dios le respondía. Los pacientes recibían el alta pero mi madre continuaba con un diagnóstico poco favorable.
Pasaba el tiempo y entre un sanatorio y otro todo comenzó a empeorar. Dios seguía obrando en las personas, nosotros seguíamos permaneciendo, a veces sin fuerzas pero otras con esperanzas.
Al año siguiente las cosas se ponían peor hasta que el 11 de Septiembre del año 2014 a las 7:03 de la mañana me envían un mensaje diciéndome que mi mamá había fallecido. Algo sucedió en mi, ya que mi esposa me da la noticia que había llegado y simplemente fui a otra habitación y me arrodille y lloré como un niño, pidiéndole al Señor que me de fuerzas para consolar a mis hermanas. Fue tanto el dolor que tenía que solo Dios pudo darme el descanso y el consuelo.
Pasado el tiempo, me di cuenta que aunque mi mamá ya no estaba, el Señor me envolvía con su amor y no me soltaba, el quería que continúe y que siga predicando. Pero las luchas no paraban, ya que tenia continuas discusiones con mi esposa. Eran situaciones conflictivas contínuas hasta que una noche en medio de una discusión decido tomar hasta emborracharme. La pelea con palabras hirientes eran cada vez mas fuertes hasta que en medio de eso le pego a mi mujer, en ese momento llega mi suegra y recuerdo que me empieza a retar amenazándome que me iban a denunciar. Yo estaba muy envalentonado y le decía que no me importaba, también me decia que Dios iba a hacer justicia sobre mi y llegue a insultar a Dios, desafiándolo. Fue un momento donde podría decir que el infierno se instalo en mi vida. Eran tantas las situaciones que estaba viviendo que explote.
La policia vino al dia siguiente y me llevo detenido. hubo una causa penal por violencia de genero y estuve encerrado durante casi 14 dias. El dolor continuaba ya que jamás había estado privado de mi libertad, nunca fui alguien conflictivo ni agresivo. Recuerdo que mi familia estaba destrozada, ya que sabian que lo que hice no se justificaba y que las continuas luchas que sostenía me llevaron a eso.
Estando preso encontré una persona que oraba constantemente y en esa celda solo le pedía al Señor que me perdone y que por favor cuide de mi esposa ya que sentía que no iba a estar segura. Mis lagrimas eran calientes, y continuas.
Todos me decían que debía dejar a mi esposa, ya que la culpaban por que yo terminé preso, pero a pesar de las voces yo sentía que la amaba mas todavía.
Eran tiempos de mucho dolor y se que era algo parecido al horno donde fueron echados Daniel y sus compañeros.
Me pregunto, que hubiese sido de mi si Dios no hubiese tenido misericordia ... creo que algo iba a pasar y jamás me levantaría. El Espíritu Santo me enseño lo que es el dolor, la desesperación y el reconocer que sin El, nada vamos a poder hacer.
Siento que le debo mucho a mi Dios, y que a pesar de todo el dolor y el sufrimiento de esos años puede ser prosperado en gran manera, además de que salí de la cárcel y decidí pedirle perdón a mi esposa y expresarle que la amaba y que jamás me queria separar de ella.
Hoy servimos juntos, personalmente la amo cada dia mas y siempre estamos compartiendo cosas del Señor. El Dios de misericordias nos dio una oportunidad mas. El no nos dejo su Espíritu Santo para fortalecernos, ahora es tiempo de dar testimonio que Jesucristo es real, y que aunque pase por el fuego no te quemará ni la llama arderá en ti.
Queridos lectores, las luchas nunca fueron lindas, pero puedo testificar del poder de Dios, sin que me cuenten, también te puedo decir que aunque perdí a mi madre, se que fue salva y que descansa con Jesus.
Hoy mi misión es continuar predicando el evangelio, aunque debo reconocer que sea muy pequeño y se que esto no es lo único que viví de la mano de Jesús pero ya habrá tiempo de contarles mas de mi y de lo que el Señor me enseño.
Si estas pasando luchas fuertes, solo quiero darte un consejo: Fortalecerte en el Señor, no intentes alejarte de El por que será en vano. El te guiara por sendas de justicia y abogará tu causa. No tengas miedo que no te abandonó por que El es alguien que te ama y tiene misericordia de ti a pesar de lo que hayas hecho.
un gran abrazo!
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